El Gobierno comienza a delinear su estrategia discursiva de cara a la publicación del próximo informe de pobreza. El INDEC dará a conocer el jueves 24 de septiembre el resultado correspondiente al primer semestre de 2026 y distintas estimaciones privadas anticipan un posible incremento del indicador respecto del 28,2% registrado en la segunda mitad de 2025. En la Casa Rosada todavía no existe una respuesta única frente a ese escenario. La intención oficial es analizar el resultado una vez conocido y evitar que una eventual suba de la pobreza derive en una discusión general sobre todo el programa económico. Una de las líneas que comenzó a plantear el Ejecutivo consiste en abordar cada variable por separado. Funcionarios, legisladores y dirigentes oficialistas deberán poner el foco en indicadores como inflación, actividad, consumo, salarios y empleo, con el objetivo de diferenciar la evolución de cada uno de esos datos. La cuestión adquiere relevancia porque la reducción de la pobreza fue uno de los argumentos utilizados por Javier Milei para respaldar los resultados de su gestión. En distintos discursos, el Presidente afirmó que su administración logró sacar a 14 millones de personas de la pobreza. Esa afirmación toma como referencia el máximo registrado durante el primer semestre de 2024, cuando el indicador alcanzó el 52,9%. El último dato oficial disponible corresponde al segundo semestre de 2025, cuando la pobreza alcanzó al 28,2% de las personas y la indigencia al 6,3% en los 31 aglomerados urbanos relevados por la Encuesta Permanente de Hogares. En el primer semestre de ese año, la pobreza había sido del 31,6%. Las proyecciones para los primeros seis meses de 2026 muestran un posible cambio en esa tendencia. El nowcast de pobreza de la Universidad Torcuato Di Tella estima una tasa del 31,3%, con un intervalo de confianza del 95% de entre 29,8% y 32,8%. La estimación se construye a partir de los ingresos de los hogares relevados por la EPH y su comparación con la evolución de la Canasta Básica Total. Otros estudios privados también proyectan un índice por encima del último registro oficial. Algunas estimaciones ubican la pobreza entre el 31% y el 32%, mientras que otros cálculos señalan que alrededor de 1,5 millones de personas podrían haber quedado por debajo de la línea de pobreza durante el primer semestre. De todos modos, esos números todavía no reemplazan la medición oficial del INDEC. La explicación técnica está vinculada con la relación entre los ingresos de los hogares y el costo de la Canasta Básica Total. Cuando los ingresos crecen por debajo del valor de esa canasta, aumenta la proporción de personas cuyos hogares quedan por debajo de la línea de pobreza. La UTDT señaló que durante el primer semestre de 2026 la evolución de los ingresos familiares quedó por debajo del incremento de la canasta, un factor que incidió en su proyección. El eventual cambio en el indicador también obligaría al Gobierno a poner en contexto sus propios argumentos. Milei viene destacando que la pobreza se redujo con fuerza desde el pico del 52,9% registrado a comienzos de su gestión. En septiembre, el Presidente volvió a sostener que su administración sacó a 14 millones de personas de la pobreza y planteó una diferencia entre la situación puntual de los hogares y la evolución general de la economía. La estrategia oficial apunta, en ese sentido, a ampliar el período de comparación. Si el INDEC confirma una suba frente al segundo semestre de 2025, el Gobierno podrá remarcar que el nivel seguiría por debajo del máximo registrado en el primer semestre de 2024. La discusión política estará atravesada, entonces, por el período utilizado como referencia para analizar la evolución del indicador. Por ahora, el dato definitivo todavía no está disponible. El informe que publique el INDEC el próximo jueves permitirá determinar si las estimaciones privadas anticiparon correctamente la evolución de la pobreza y si se interrumpió la tendencia descendente que se había registrado durante 2025.