La familia de Gemma Álvarez brindará este lunes una conferencia de prensa para hablar públicamente sobre el femicidio que tiene como acusado a Matías Exequiel Marín. En ese marco, su madre, Griselda Álvarez, relató el calvario que atravesó su hija durante años, describió situaciones de violencia y reclamó que la Justicia imponga la pena máxima al acusado. “Lamentablemente yo no voy a poder recuperar a mi hija”, expresó la mujer al comenzar su testimonio. Aseguró que durante mucho tiempo creyó conocer a quien hoy se encuentra detenido por el crimen, pero con el paso del tiempo comenzó a tomar dimensión de la violencia que sufría Gemma. Según relató, su hija habría sido víctima de agresiones físicas y psicológicas constantes por parte de Marín, además de situaciones de control y aislamiento. “Todo el tiempo la minimizó, la reprimió, la agredía verbalmente y la hacía sentir mal. Mi hija quería progresar y trabajar, pero él no la dejó”, manifestó. La madre de la víctima también contó que, aproximadamente un mes antes del femicidio, debió asistir a Gemma luego de un episodio de violencia ocurrido mientras trabajaba en un centro de salud. Tras ese hecho, la mujer realizó una exposición y una denuncia ante el CAVIG, por lo que la Justicia dictó una prohibición de acercamiento contra Marín. Sin embargo, la medida no logró impedir el desenlace fatal. La abogada de la familia, Fabiana Salinas, señaló que el caso vuelve a poner en debate la efectividad de las herramientas de protección para víctimas de violencia de género. “Desde 2023 hasta la fecha, en la provincia se registraron 16 femicidios. Es un número muy importante y consideramos que hay medidas de protección que deben analizarse, revisarse y fortalecerse porque hay algo que no está funcionando”, afirmó. La letrada explicó que uno de los momentos de mayor vulnerabilidad para las víctimas suele ocurrir cuando la persona denunciada toma conocimiento de la medida judicial. “Cuando realizan una denuncia, el mayor temor que tienen es el momento en que la persona denunciada es notificada”, sostuvo. Durante la conferencia, Griselda Álvarez contó que después del crimen comenzó a conocer detalles de situaciones que su hija no había podido contar completamente. “Me estoy empezando a enterar de cosas que no sabía. Antes de morir me pidió perdón, me dijo que me amaba. No sé por qué nunca me habló de todo esto; yo la hubiera auxiliado, hubiera evitado esto”, expresó entre lágrimas. La mujer recordó que la última vez que vio con vida a Gemma fue la mañana del jueves 30 de julio, cerca de las 6.20. “Yo la despedí y mi hija ya no volvió”, relató. En la misma línea, Salinas sostuvo que la relación entre Gemma y Marín estuvo marcada por años de violencia. “La persona imputada había sido denunciada previamente por hechos de violencia. Era una relación de aproximadamente 12 años, en la que Gemma sufrió hostigamientos permanentes, violencia física y psicológica”, indicó. Además, la representante legal aseguró que la víctima habría atravesado episodios de aislamiento y control económico. Según explicó, en algunas ocasiones habría permanecido encerrada durante días y el acusado le impedía trabajar para limitar su independencia económica y el sostén de la hija que ambos tenían en común, de 11 años. Uno de los principales reclamos de la familia está vinculado a la hija de Gemma, una niña de 11 años que quedó atravesada por una situación traumática tras el femicidio. Griselda Álvarez señaló que ahora la prioridad es acompañarla y garantizarle contención profesional para que pueda atravesar el proceso. “Yo creo que lo planeó. Me había dicho que la seguía hasta el trabajo y que tenía miedo de salir porque pensaba que él podía hacerle algo”, afirmó. Y agregó: “Deseo que la Justicia le dé todos los años que le tiene que dar. Nadie me va a devolver a mi hija, pero quiero que se haga justicia. No quiero que esto le pase a nadie más”. Gemma Álvarez fue asesinada el jueves 30 de julio, un día después de haber denunciado a su expareja y obtener una medida de restricción. De acuerdo con la investigación, la mujer circulaba en motocicleta por una zona cercana al predio de Chimbas cuando habría sido perseguida por Marín. La hipótesis fiscal sostiene que el acusado la habría alcanzado a bordo de un automóvil blanco, la embistió y luego la atacó con un arma blanca. La autopsia determinó que Gemma recibió 31 puñaladas, lesiones que provocaron su muerte en el lugar. Tras el ataque, un penitenciario que se dirigía a su trabajo escuchó pedidos de auxilio y observó parte de la escena antes de que el agresor escapara. Marín permaneció prófugo durante varias horas hasta que vecinos alertaron sobre su presencia en una vivienda de Villa Obrera. Finalmente fue detenido y quedó a disposición de la Justicia, imputado por el femicidio de Gemma Álvarez.