Viernes 20.05.2022
Actualizado hace 10min.

El dilema de Guzmán: acumular dólares o liberarlos para la producción y evitar una nueva recesión

Será un tema clave de la revisión del acuerdo que arranca esta semana. El BCRA precisa acumular reservas, pero las divisas también hacen falta para importar gas, responder a la demanda de importadores y de los argentinos que viajan al exterior

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La aceleración inflacionaria adquirió ribetes dramáticos. En apenas un mes, las proyecciones de los economistas que participan en la encuesta del Banco Central aumentaron en cinco puntos su pronóstico para el año: del 60% ahora pasaron al 65 por ciento. Como en general suelen subestimarse el dato final, no es para nada exagerado calcular que el índice de precios podría terminar el año en torno al 70 por ciento.

Las distintas estimaciones sobre la evolución inflacionaria del año se hicieron pedazos. Nada quedó del rango de 38 a 48% que estimó el propio FMI en el acuerdo firmado con la Argentina hace menos de tres meses. Las paritarias que se cerraron al 40% a principio de año o el aumento del salario mínimo del 45% en cuotas parecen de otro país. Ni hablar del 33% que estimó el ministerio de Economía en el proyecto de Presupuesto para el 2022, correctamente rechazado por el.

Abril no viene demasiado mejor, aunque posiblemente el dato que divulgará el INDEC el jueves se ubique apenas por debajo del 6 por ciento. Con fuertes peleas internas, es imposible que el debilitado Martín Guzmán consiga llevar adelante un plan creíble para bajar la inflación de manera consistente. Él mismo lo admitió en el almuerzo ante empresarios en el Cicyp, cuando pidió “actuar con coherencia”. Lo que en cualquier otro momento hubiera sido un mensaje para la oposición, ahora lo es para el propio kirchnerismo.

Las larguísimas filas el viernes para anotarse en el bono que pagará ANSES fueron un reflejo de la dramática realidad que se vive en una porción hoy mayoritaria de la sociedad. La inflación galopante está provocando efectos dramáticos en las familias de menos recursos, que a duras penas llegan a comprar los alimentos básicos. La cifra de beneficiarios de esta nueva ayuda del Gobierno seguramente sorprenderá cuando se divulgue en los próximos días. Según Juan Carlos Alderete, diputado kirchnerista y referente de la Corriente Clasista Combativa, podrían recibirlo 13 millones de personas.

La audiencia por el aumento tarifario será otro campo de batalla dentro del Gobierno. Pero más allá del pataleo de Cristina Kirchner y de La Cámpora, es inevitable avanzar con los ajustes segmentados. Ni siquiera se trata de bajar subsidios 0,6% del PBI como está planteado en el acuerdo con el FMI. Es más, los cálculos preliminares indican que seguirán subiendo aún con los aumentos que se vienen. El aumento mundial del precio de la energía y la suba de costos internos para las empresas requeriría de un incremento de tarifas mucho mayor al propuesto.

El ajuste tarifario se quedará a mitad de camino por una razón muy obvia: la mayoría de los usuarios tendrá incrementos menores al 45% cuando la inflación del año ya se proyecta en casi 70%.Esto se debe a que el tope dispuesto por el propio Guzmán no puede exceder el 80% del aumento salarial…del año pasado. Obviamente ese incremento quedó totalmente desactualizado en relación a la inflación del 2022.

Cristina Kirchner continuó esta semana con la estrategia que ya viene llevando adelante en los últimos meses, sin disimulo. La intención no es “voltear” a Alberto Fernández y ni siquiera forzar una renuncia de Guzmán, sino despegarse abiertamente del rotundo fracaso del Gobierno, expresado primero en el gigantesco salto del dólar del 2020 y ahora con una inflación galopante, que está cada vez más cerca del 100% en términos anualizados. Quizás el dato más sorprendente para el “círculo rojo” es que estaría consiguiendo su objetivo de mantener su caudal electoral y no quedar arrastrada por el derrumbe que sufre la imagen del Gobierno.

 

Fuente: Infobae