Lunes 22.04.2019
Actualizado hace 10min.

Reviví los mejores Dame Pyme de 2018: Allegro, el sueño de dos amigas que creció al compás de la danza clásica

Se trata de Fernanda Palacio y Belén Sánchez, dos jóvenes sanjuaninas que fundaron su propio instituto de danzas. Una historia llena de amistad, sueños, pasión por el baile y la transmición de conocimientos. 

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En marzo del año 2015, dos amigas inseparables desde la niñez fundaron Allegro, su propio instituto de danzas. Se trata de Fernanda Palacio y Belén Sánchez, quienes durante gran parte de su infancia y adolescencia practicaron juntas danza clásica y forjaron en el camino una gran amistad. Desde ese entonces, soñaban con poner su propia academia de baile clásico, y no pararon hasta conseguirlo.

Actualmente, ya con más de tres años de historia en su haber, el instituto de danzas Allegro no para de crecer. Belén Sánchez, una de sus fundadoras, cuenta sobre las diferentes disciplinas que hoy en día ofrece la academia "Es un instituto de danzas, el cual tiene como eje central la danza clásica. Somos una escuela donde los chicos pueden arrancar desde los 3 años de edad. Complementamos el clásico, con contemporáneo y jazz. Pero además, tenemos diferentes talleres para niños y adultos que incorporamos hace poco, como por ejemplo: flamenco, ATS que es fusión tribal, una rama de la danza árabe moderna, ritmos urbanos, tango, yoga y zumba", comenta Belén sobre el abanico de posibilidades que hoy ofrecen desde la institución.

Lo pensaron durante toda su vida, y es por eso que Sánchez es muy clara a la hora de presentar los principales valores que se fijaron a la hora de fundar el instituto y que buscarán sostener durante toda la vida "Lo que quisimos hacer desde un principio fue alejar la identificación que tiene la gente, sobre todo de la danza clásica, con el sufrimiento. Queremos lograr la excelencia en nuestras alumnas, pero sin dejar de inculcarles valores como la amistad, el compañerismo y el disfrute de lo que están haciendo. Para ello fomentamos mucho la unión del grupo, realizando actividades extras de lo que es la clase de danza", explica claramente.

CONVERTIRSE EN TRANSMISOR DE CONOCIMIENTO Y PASIÓN

A la hora de recordar sus primeros pasos, Belén cuenta como el reflejo de la enseñanza de sus profesoras de danza las fue marcando a la hora de elegir su camino a seguir "Veíamos a nuestras profesoras y nos reflejábamos en eso de transmitir conocimientos para dejar una semillita de esa pasión en otras personas", sostiene.

Luego de adquirir conocimientos durante toda su infancia y adolescencia, las chicas decidieron finalmente ir para adelante en busca de sus sueños. No fue fácil, demandó mucho sacrificio en el medio y hasta la postergación de la apertura producto de querer priorizar su formación académica "Con mi socia trabajábamos en diferentes institutos dando clases, mientras estudiaba cada una su carrera universitaria, yo Abogacía y Fernanda, Contabilidad. La idea siempre fue arrancar con el instituto propio una vez finalizada la Universidad. Cuando nos quedaban las últimas materias, nos largamos a intentarlo. Fue así como arrancamos en marzo del 2015, en un local muy chico de Rivadavia, ya que veíamos que en Capital estaba abarrotado de institutos. Por suerte nos fue muy bien y al año pudimos cambiarnos a un local mas grande para poder incluir mas gente y continuar creciendo", recuerda Belén.

APRENDER A DANZAR CON LAS SORPRESAS QUE SE PRESENTAN

Contrariamente a lo que hubiesen imaginado, Belén Sánchez, cuenta que las principales complicaciones que tuvieron en sus comienzos, no fueron relacionadas al baile, sino al complejo mundo de las relaciones humanas "Uno va aprendiendo constantemente, sobre todo a la hora de como relacionarse con los niños y sus padres. Hay muchas cosas que te van llevando a darte cuenta al tiempo, que al final montar la coreografía es lo más fácil", explica entre risas.

A su vez, el tema de los costos para la práctica de la actividad, muchas veces les trae mas de un dolor de cabeza a las chicas, al tratar de buscar la mejor opción para que no sea un punto determinante para que alguien deje de bailar "Siempre el tema de los costos fue algo que nos hizo ruido. Por ejemplo, nos movemos mucho para buscar buenos precios de trajes, porque no queremos que ninguna niña deje de bailar porque no puede pagarse su trajecito. En fin son cosas que rodean a la actividad, pero que no tienen nada que ver con específicamente bailar".

"Aprendemos cuando nos equivocamos y eso nos lleva a decir, esto el año que viene lo hagamos de otra manera", agrega Belén.

PROPONER METAS ALCANZABLES PARA PRENDER EL MOTOR DE LA EVOLUCIÓN

Dejar de soñar o ponerse nuevos desafíos, es sin dudas quedarse paralizado o avanzar sin rumbo. Es por ello que Belén y Fernanda ya imaginan sus próximas metas institucionales "Nos gustaría como institución poder participar en competencias y capacitaciones con nuestras alumnas en otras provincias del país. Por el momento sólo fuimos a Mendoza y ahora vamos a competir en San Luis. Nos encantaría poder expandirnos a más provincias con todo esto".

Por último, la joven abogada proyecta sobre la educación constante de sus alumnos, por lo que imagina entre sus objetivos poder incorporar capacitaciones, que le brinden herramientas para evolucionar de manera permanente "Nos gustaría poder traer capacitadores importantes, para que los chicos puedan tener acceso a ese conocimiento y evolución de manera constante para no quedarse nunca estancados", sentencia Belén Sanchez.