Jueves 13.12.2018
Actualizado hace 10min.

Conocé la historia de la colectivera que ganó la batalla por paridad de género

“No contratamos mujeres” era la invariable respuesta de las compañías de colectivos. Buscó asesoramiento, y con ayuda de la Defensoría General de la Nación (DGN) denunció a tres de estas empresas, quienes deberán tener al menos un 30% de mujeres en planta de conductores.

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Érica Borda (48) se desempeñó como chofer de colectivos durante 12 años, en la línea 140. Hoy es enfermera. En su labor anterior, se vio obligada a iniciar una lucha contra sus posibles empleadores: se encontraba una y otra vez con empresas que tenían como política no contratar mujeres. 

La situación de Borda se complicó en 2011, cuando perdió su trabajo en la línea 140 y, buscando un nuevo trabajo para mantener a los 4 hijos que criaba sola, no encontró otra cosa que negativas. “No contratamos mujeres” era la invariable respuesta de las compañías de colectivos.

Pero Érica no se dio por vencida. Buscó asesoramiento, y con ayuda de la Defensoría General de la Nación (DGN) denunció a tres de estas empresas. El proceso judicial demoró 5 años, pero ganó: ahora, por orden judicial, esas empresas deberán tener al menos un 30% de mujeres en planta de conductores.

Además, Borda quedó primera por orden del juez en una lista de mujeres para ser contratadas como choferes. Mientras tanto, trabaja como enfermera en un sanatorio, en el cuál, según explicó al diario La Nación, gana la mitad que un chofer de línea.  

Desde la DGN se presentaron dos  acciones por este caso: una individual, a favor de Borda, y otra colectiva, contra la discriminación estructural hacia las mujeres por parte de las empresas de colectivos. “El amparo se dirigió contra tres empresas de transporte urbano de corta distancia del área metropolitana, para que adopten una política de selección y contratación del personal no discriminatoria y para que se fije un cupo mínimo de la planta de choferes que debe ser integrado por mujeres”, explicaron voceros de la DGN.

Érica explica que lo que la motivó a llevar adelante el proceso judicial, más que conseguir nuevamente un trabajo al volante, fue ayuar a otras mujeres que podrían encontrarse en la misma situación: “Decidí accionar para terminar con esta injusticia y facilitarles el acceso al trabajo a las chicas que en el futuro quieran manejar un colectivo”, dijo Borda.

Como evidencia, presentó 20 grabaciones de llamadas que hizo a empresas, en las que se ofrecía como conductora y le respondían “no tomamos mujeres” sin ninguna otra explicación. Sustentó esa información con n informe de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) reveló que en las empresas denunciadas, de un total de 1936 empleados activos en la categoría profesional, solo dos eran mujeres.  

FUENTE: Vía País